El Catafracto

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viernes, 25 de marzo de 2011

Juan Domingo Perón y su verdadero peronismo


    
     Cuando uno escucha la palabra Peronista aca en la Argentina, mucha gente tiene varios sentimientos encontrados en su interior. Si nos remitimos a veinte años de gobiernos peronistas en este país, sin dudas el análisis va a ser francamente negativo. Hiperinflación, corralito financiero, blindajes económicos y demás parafernalia de términos que traducidos significan miseria y hambre para el pueblo. Los ignorantes más ilusos, recuerdan con nostalgia la mentira del uno a uno; la mentira que nos hicieron creer, haciéndonos pensar que éramos del primer mundo mientras las chetas viajaban a Miami a comprar idioteces en los shoppings. Hoy a esos ignorantes les digo que estamos pagando moneda por moneda todas las fastuosidades de esa época ilusa.

     Pero quiero ir más atrás en el tiempo, al tiempo de las luchas intestinas, donde el peronismo vivía el cisma más grande su historia. Tiempos convulsionados sin duda, tan convulsionados como muchos argentinos que no pueden o no saben distinguir lo que fue el verdadero peronismo con el seudo-peronismo que ha mutado a progresoide en la actualidad.

     Y como ayer se hizo la conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, quería recordarles que hizo el general Perón por la verdad y la justicia de su propio partido que se hallaba en una profunda crisis.










    Los seudo-peronistas de hoy parece que tienen poca memoria o simple atrofia neuronal. O tal vez crean que somos idiotas (de hecho la masa lo es), pero no todos somos idiotas como ellos creen. Muchos tenemos buena memoria, y otros como yo, aun sin haber nacido ni vivido esa época, somos lo suficientemente despiertos para conocer la verdadera historia; la historia que tergiversan o tratan que olvidemos.

    El verdadero peronismo de Perón como tal, muere irremediablemente el 16 de septiembre de 1955 con el derrocamiento de Perón con la autoproclamada “Revolución Libertadora” (vaya eufemismo), liderada por el general Eduardo Lonardi. Perón era una molestia y debía ser removido como fuera. La independencia económica que propugnaba era una piedra en el zapato para los mercaderes del sistema financiero internacional.

     Luego de un largo exilio de años, Perón vuelve al país, pero el peronismo ya no era lo que fue antaño. La nueva juventud peronista estaba influenciada y dogmatizada con las ideas revolucionarias marxistas de izquierda. La revolución cubana y el auge de movimientos izquierdistas en Latinoamérica eran tomados como ejemplos por este movimiento que hizo de la violencia y la intimidación la mejor arma.

    Tal vez por su edad o por su exilio, Perón cayó preso del engaño; peco de ingenuidad, ya que en un momento apoyo estos procesos. No advirtió o no se dio cuenta que el peronismo había cambiado a un nuevo paradigma. Las ideas originales de Perón, de nacionalismo, idealismo y progreso habían quedado en los ya lejanos 1955, junto con varios de esos hombres que fueron silenciados de forma violenta.




     Fue el dia 1 de Mayo de 1974 cuando Perón hizo saber a todos los argentinos que ya no era el Perón ingenuo de un tiempo atrás. Se dio cuenta que su partido ya no era el mismo, que su peronismo sindicalizado estaba totalmente “infiltrado” por el comunismo marxista.

    Los titiriteros del sistema de forma sumamente hábil e inteligente se dieron cuenta que la mejor forma de aniquilar a un oponente formidable como Perón y su peronismo era atacarlo desde adentro, infiltrándose y mutando su forma de ser. Como si de un caballo de Troya se tratase, el peronismo fue infiltrado y desde ahí la mutación se hizo una realidad. Para principios de los setenta el peronismo era algo muy diferente a lo que fue en los cuarenta y cincuenta.

    Perón con gran coraje los denunció y los reconoció como enemigos de su ideario político. El no quería saber nada con los Montoneros ni con el ERP. Estas facciones sutilmente quisieron engañar al general cuando asesinaron a Aramburu, que había participado en la “Revolución Libertadora”. Perón muy acertadamente decía que era del “centro”, que no era ni de “izquierda” ni de “derecha”; no era un socialista de ideas marxistas ni tampoco gustaba del capitalismo imperialista y explotador. El había intuido un cierto peligro y el tiempo le dio la razón.


Habla Perón. En la plaza, banderas subversivas. El grupo terrorista Montoneros exige a Perón 
respuesta a sus cuestionamientos. Perón reacciona, los insulta, los hecha de la plaza. 
Hay un gran desbande. El hombre que los alentó y que los felicitó por carta acaba 
de expulsarlos. La violencia recrudecerá. Ha empezado la más honda crisis del peronismo. 
La subversión declara la guerra contra su propio líder.
(Y HOY SE HACEN LLAMAR PERONISTAS, JAJAJA)


    Cuando en el video anterior vemos al señor Ernesto Jauretche decir que no era un conflicto interior el del peronismo, debo decir que esta equivocado. La lucha era interna, eran dos concepciones opuestas, eran dos peronismos los que estaban en pugna (la facción montonera yo ya la llamaría seudo-peronista). Este señor Jauretche se victimiza al mostrarse dolido por las aseveraciones de Perón (ellos interiormente sabían que de ahora en más con Perón no se iba a joder tan fácilmente). Lo de Perón no fue un error como ellos argumentan, el general ya no caía en el engaño del nuevo seudo-peronismo. Ellos dicen que el quiebre con Perón fue desde ese momento, pero el quiebre real ya era una realidad desde más tiempo atrás.

     Perón lo dice muy claro “la clase trabajadora es la que lleva los estandartes de nuestra lucha”. No era el socialismo de izquierda ni su lucha guerrillera. El seudo-peronismo de los setenta era un amalgama de partidos desde la derecha conservadora hasta la izquierda revolucionaria. El partido de Perón siempre fue “nacionalista”, en clara oposición al pseudo-peronismo de izquierda marxista. El antagonismo esta fuera de discusión aquí. El partido de Perón basaba el éxito de su economía en el trabajo del pueblo, no en la especulación ni en la usura del capitalismo.


Esto es el seudo-peronismo moderno de izquierda y guerrillero
de las viejas de pañuelo blanco.
Esto vamos a ver por la TV Publica.


     Para Perón no era fácil hablar de derecha o de izquierda, ya que ambas facciones representaban las luchas de clases, de las cuales el no era partidario.

     Perón había sostenido la idea propia de una revolución popular en lucha y por la fuerza ante una situación de opresión, pero no con la ideología de izquierda que tenían las nuevas juventudes peronistas en los setentas. De ahí en más, la “revolución”, la revolución de Perón, había dejado de existir.

     Este señor llamado Jauretche dice “que cuando Perón vino ya era demasiado viejo y los que lo traían eran demasiado jóvenes”, dándonos a entender que eran dos generaciones con ideas distintas, siempre en concordancia con los ideales, pero con un Perón ya débil, viejo sin lineamiento para la lucha ante un peronismo renovado, más combativo. Eso es mentira. Perón sabía que su peronismo estaba infiltrado y por eso los denunció.

    Lo mejor que le pudo pasar al seudo-peronismo fue la pronta muerte de Perón. Sin Perón, lo poco de genuino que quedaba del partido, pronto se desmorono para no no surgir nunca más. El resto ya es historia. A uno se le revuelven las tripas cuando ve a esos gordos mafiosos sindicalistas cantar la marcha peronista reivindicando la imagen de Perón (que más que reivindicarla solo la manchan y la ensucian).

     Hoy, después de décadas de historia a cuestas, la Argentina sufre aún toda la podredumbre de personajes provenientes de esas facciones siniestras y transgresoras.

     El peronismo, es un elemento de la historia política Argentina digno de ser estudiado. Como si se tratara de un organismo multicelular, el peronismo ha mutado de formas increíbles.

     Desde la caída del muro de Berlín el peronismo menemista muto hacia una derecha que se alineaba de acuerdo al rumbo de acontecimientos que se daban en la geopolítica mundial (la observación de la realidad prevé ciertos cambios). La nula inflación dio al salario de los trabajadores formales un muy aceptable poder adquisitivo. Al mismo tiempo, Menem dejó que se hundan los desocupados (cerca de un 25%) y los jubilados. Tuvo una interpretación muy acotada de su alianza con los trabajadores. Abandonó a los que dejaban de serlo por edad y a los que perdían su trabajo por el cierre de industrias. Pero mantuvo la alianza con los trabajadores formales y la CGT.

 ¡¡¡Uyyy!!! ¿Y ese narigoncito que hace ahí con los militares?


      El nuevo peronismo de hoy es progresista, de libre mercado, pero con reminiscencias setentistas, de izquierda, combativo y con su socialismo paladín de los derechos humanos. Su dicotomía de ideales es tan risueño como la propia identidad de llamarse a si mismos “peronistas”. Hasta su representante máxima que ocupa el sillón presidencial mueve a risa, con su discurso socialista a favor de los desposeídos, pero con carterita y modelitos de Gucci a cuesta. Graciosa también con su gutural cloqueo evocando a Eva Perón.

¿Entonces que pensar o que creer si en un partido coexisten líneas de izquierda y de derecha?
Simplemente amigos, ese partido carece de sustento ideológico, es solo un rejunte de intereses.

Con esto finalizo. No soy partidario del peronismo ni participo en política ni nada por el estilo; no me interesa, pero no soy idiota ni me gusta que me tomen por tal. Estudio la historia y me gusta la objetividad; la obtención de la verdad ni más ni menos.

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Les dejo una anécdota que muestra la verdadera idea de lo que fue o quiso ser el peronismo, cuando un periodista chileno le preguntó a Perón:

“¿Cuál es la doctrina que fundamenta su accionar político?
Y el respondió - “nuestra doctrina tiene 2000 años de antigüedad”
Luego expreso: “me siento orgulloso de mi origen indio, porque yo creo que lo mejor del mundo está en los humildes. No creo en los evolucionados. El mundo tiene solamente hombres buenos y hombres malos. Son las únicas categorías que acepto. El hombre más evolucionado puede llegar a ser más perverso que el humilde, porque cuanto más inteligencia tiene el ser humano, cuantos más medios económicos y culturales disfruta… más peligro puede traer a sus semejantes.
Para mí lo mejor que tienen los países son los pueblos. Todo lo demás, se divide en dos categorías: buenos y malos. Los hombres sirven o no sirven.

Saquen sus conclusiones, amigos.
   

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