En Francia, la situación es tan brutal que los colegios públicos piden protección de una policía especial para protección de zonas marcadas como guerra de bandas.
Pero no hace falta ir a casos extremos para ver la estupidez del sistema. Basta que un chico muestre una conducta mala, para fastidiar a toda una clase, pues no hay medios para atajar esa conducta. De esta manera, el niño rey es inatacable. Un chico que escupa a su profesor será llevado ante su director, que le dará un sano discurso y recomendaciones, y a lo sumo lo enviara a su casa una semana para que luego pueda volver a escupir otra vez. Un grupo de unos diez chicos con una clara mala educación pueden llegar a arruinar a un colegio público entero.
Y siempre he hablado de los colegios públicos, ya que los privados tienen la solución de expulsarlos y enviarlos al colegio público de turno, de donde no pueden ser expulsados. Es muy recomendable el dialogo y la atención con cariño, las buenas formas y el intento de hacerse entender, pero eso no está reñido con atajar de forma radical posiciones extremas de mala conducta e incluso delictivas.
El sistema educativo moderno cree que las personas nacen todas buenas e iguales, siendo luego deformadas por la sociedad en la que conviven. Por tanto se considera que el niño no es culpable de nada por si mismo. Esto es mentira, totalmente claro. Hay conductas malas que no se deben a la culpa de nadie, sino del propio niño, y hay situaciones de mala educación provocadas por el ambiente familiar, hay de todo, y cada caso debe solucionarse adecuadamente, sin usar una violencia gratuita, pero sin caer en la utopía del niño rey.
La psicología, fiel sirviente del Mercado, ha provocado la idea que con solo el dialogo del psicólogo de turno, el niño rey podrá ser reconducido por el buen camino. El mercado sonríe; los ricos pueden llevar a sus hijos a escuelas privadas orientadas a crear ejecutivos agresivos y dóciles al Mercado, y los pobres perderán todo sentido de dignidad y esfuerzo entre la mala educación; pues serán luego presa fácil de la única autoridad que se impone: la del dinero. Intenta ser mal educado en la empresa y veras como no llamaran al psicólogo ni tendrán esa comprensión dialogante de la escuela: simplemente te despedirán sin contemplaciones.
La educación como reflejo de la sociedad
Para tratar el tema de la educación es preciso antes que nada partir de una serie de bases fundamentales. Y básicamente la pregunta es ¿Para que?. Pues el resto de los problemas educacionales se justifican o no en base a la respuesta de esta pregunta previa.
Y es que la educación es ante todo una acción política de la clase dirigente, no es una actividad neutra sino una acción política radical de los que dominan el poder. Es así siempre, y además es lógico que así sea.

La educación actual es el fiel reflejo de esta sociedad
decadente, idiotizada con la basura de los medios
Debemos saber que el poder es hipócrita y trata de ocultarse bajo el disfraz de la libertad, de forma que intenta hacer creer que el sistema educativo es algo neutro, cuando en modo alguno, y menos que nunca ahora, es así.
La educación actual es un reflejo del poder mercantil del dinero y de la mentalidad progresista que forma el substrato intelectual del Mercado Usurario.
La educación como voluntad política
“Hoy en día no hay libertad sino libremercado. El poder financiero es el que marca la libertad que puede darse sin peligro para su dictadura.”
Lo primero que hay que entender perfectamente es que el sistema de educación SIEMPRE es reflejo de una voluntad política. No hay educación neutral no tiene sentido siquiera esa pretendida neutralidad.
Actualmente se define “Educar es dar unas normas de control cultural que permiten a la persona adaptarse a la sociedad en su vida posterior”. De alguna forma al educar, estamos marcando los valores que desea esa sociedad que se tengan en la futura vida social del educado. Valores que le permitirán luego evaluar la realidad exterior, y por tanto de alguna forma, educar es transmitir valores.
Aquí estamos en el núcleo del tema: Educar es SIEMPRE un problema de valores. Los vicios de una sociedad son los de su escuela, es impensable pues creer en una educación distinta a la que imponen los valores de la sociedad del momento. Pues si existe otra educación chocara inevitablemente con los poderes políticos de la sociedad imperante.
Por eso no hay actualmente ninguna escuela fascista, ni troskista o comunista radical en la sociedad progresista y liberal. Se acepta a veces que se organice un partido (no siempre, y solo en algunos países) pero no que se forme una escuela que difunda valores distintos de los ordenados por la ley, por su plan de estudios, que define los valores que deben enseñarse, y prohíbe cualquier desvió, por mucha democracia que se pretenda hacer creer. Un profesor que exponga ideas no correctas es despedido fulminantemente. No existe eso que se llama libertad de cátedra cuando lo que se propaga es algo distinto a los valores esenciales del sistema de Mercado.
No hay alternativa a la mala educación actual, pues lo que es malo, es el origen de la educación, es el sistema de valores y el poder político que imponen esa educación, los valores mercantilistas y materialistas que dominan el mundo, el progresismo mercantilista actual.
El sistema liberal además de nefasto, es hipócrita. Este análisis del problema educativo trata de poner de manifiesto la esencia dictatorial e impositiva del sistema educativo, y demostrar como lo que se llama “democracia y liberalismo” no es más que una tiranía de los valores mercantilistas, impuestos contranatura por la fuerza y la dictadura.
El Mercado funciona porque todos asumen el beneficio, la búsqueda del mayor placer, la utilidad máxima y el coste mínimo son las reglas de oro que deben seguirse. Para servir correctamente al Mercado, la juventud debe buscar “ser útil al beneficio” y buscar “el mayor placer o bienestar propio”. Todo el sistema educativo moderno va orientado a prepararse para ser útil al mercado.
¿Quién educa?
“La familia educa por amor, los profesionales de la enseñanza por dinero. Por eso el Sistema desea eliminar a la familia”.
Otro de los grandes errores del movimiento alternativo universitario de los años 70 era pensar que la revolución educativa era un tema de la escuela y la universidad.
La educación se basa en tres grandes pilares:
- La Famila
- El entorno social
- La escuela
El sistema mercantilista sabe que puede dominar mediante el dinero (su arma de poder), los dos segundos pilares, así que su mayor trabajo en el tema educativo ha sido eliminar lo más posible la influencia de la familia. Y aunque parezca mentira, actualmente la mayor fuerza educativa no está en la escuela, sino en el entorno social.
Los medios de difusión, los amigos y el ambiente social, son sin duda los grandes “educadores” del mundo moderno, y los que más se fomentan como instrumentos de influencia por parte del poder. La razón es obvia: en un Sistema de Mercado los medios “sociales” de influencia son “empresas”, y como tales se ajustan a las leyes mercantiles. O sea los medios de difusión son instrumentos dominados absolutamente por el Mercado al ser “empresas de difusión de propaganda”.
Y por otra parte los agentes sociales, son personas importantes, artistas de cine, famosos, etc. Son elegidos y seleccionados por la prensa y los medios de masas, de forma que el ambiente general de una sociedad es a la postre un producto de esa misma fuerza económica.
Nunca hasta nuestros días, las masas habían tenido como “modelos” de conducta a cantantes de “cancionetas baratas” o “actorzuelos”, pero actualmente las elites financieras han impuesto como “modelos” a gente de la farándula, a lo más bajo de la calidad humana.
Las amistades, realmente muy influyentes, son un instrumento que “retarda la aparición de cambios en el entorno social”. Eso se debe a que cuando la empresa y los medios directores del entorno social marcan el camino, influyen a favor de una tendencia nueva, hay un periodo de tiempo en el cual pese a que la clase dirigente, en este caso la oligarquía financiera, fuerza el cambio y da ejemplo de las nuevas “tendencias”, hay aún un “ambiente” entre los amigos y la gente conocida que no refleja ese cambio. Solo cuando tras algún tiempo los cambios “sociales” ya se hayan impregnado a una cantidad importante de gente, el “amigo” se convierte en un elemento más que fuerza la nueva “tendencia”, pues aquellos que se resistan a ella quedarán “fuera de onda” con sus amigos, y serán considerados como “pocos amigables” por el ambiente.
Las nuevas tendencias: “Si no seguís este
camino, no existís”
La escuela era en los años 60 un instrumento más complejo de dominar, al ser en esos años un instrumento “estatal” dominado por un profesorado funcionarial independiente y por los colegios de la iglesia.
Por ello la mayor reforma educativa de la democracia ha sido convertir la escuela en “empresa”, eliminando su carácter “nacional y estatal”, incluso en la escuela pública, de igual forma que la Banca pública actual se comporta como un banco privado de propiedad pública.
Lo que importaba es eliminar el carácter de educación popular, estatal, dirigida y controlada por un objetivo político puro, pues la “política pura” del Sistema actual es el Mercado, o sea eliminar “lo político” y ponerlo al servicio de lo económico. Por ello las escuelas, como los periódicos o las televisiones, deben convertirse en “empresas” para ser dóciles al Mercado.
La familia es sin dudas el enemigo principal del Sistema. No es “comprable”, no es asimilable a una empresa, no se basa en el interés, sino en el amor.
La familia es un pésimo negocio, nadie monta una familia por interés ni para enriquecerse. Tener hijos no es rentable. El amor y el desinterés personal es evidente en una familia.
Incluso cuando los padres están imbuidos de la mentalidad mercantilista, de forma inconsciente, su influencia en los hijos tiene un componente “natural”, no estupidizada, producto directo del amor y el desinterés.
La familia es pues, un enemigo irreconciliable de los manejos usurarios y mercantilistas. La familia debe ser destruida desde su raíz, y está es la etapa actual de lucha del Sistema. No lo ha conseguido del todo, pero está plantando las bases de su destrucción.
La primera andanada contra la familia es destruir su “tiempo familiar”, reducir hasta la nulidad el tiempo que los padres y abuelos tienen y dedican a sus hijos. El trabajo de ambos cónyuges y la intrusión de la televisión como “guardería infantil dentro de la casa” son las armas fundamentales que hacen posible que unos padres actuales dediquen una centésima parte del tiempo que antes se dedicaba a los hijos.
El instrumento más perfecto de adoctrinamiento
y estupidización masiva
La progresiva individualización hace además que los abuelos y resto de la familia se considere “extraña”, perdiéndose en gran parte la concepción global familiar, de forma que el “ambiente familiar” se reduce al hogar paterno, y solo a poco tiempo diario.
Este paso ya está dado con total éxito por parte del Sistema. La influencia de la familia en la educación ha disminuido de forma absoluta con esa pérdida de tiempo dedicado.
La segunda andanada es la falta de autoridad moral, de “voluntad educativa” que trata de imponerse a los padres, de forma que los padres se les considere “no adecuados” para la educación, y se fomente que está recaiga en elementos externos a la familia. Se pretende
limitar la capacidad educativa de los padres mediante una concepción “profesional” de la educación, influyendo en limitar la potestad paterna de educar, su autoridad y el valor de esa educación natural.
Y el tercer bloque de ataque es el que pretende destruir la base misma de la familia mediante la vulgarización del divorcio y las separaciones, la destrucción de la unidad familiar y la equiparación de la familia como una “mera unión circunstancial”. Eliminar el compromiso de vida en común y de “labor colectiva” de sus miembros, para reducir todo a una convivencia en búsqueda del placer y la conveniencia.
En realidad el Mercado desea convertir a la familia en una mera “reproductora de hijos” que luego dejan en manos de “profesionales”, para dedicarse cada parte del matrimonio a su “felicidad personal”, y a trabajar lo más posible en pos del dinero.
Lo grave no es que las madres trabajen, lo grave es que PREFIEREN trabajar que ha cuidar de sus hijos. Consideran su trabajo asalariado la fuente de su realización, y los hijos un mero pasatiempos, un deber que fastidia pero que se hace, de forma que se invierte el valor natural de las cosas. Se trabaja porque se desea. Se cuida a los hijos porque no queda más remedio.
De todo esto sale la conclusión de que la juventud cada día cae más bajo la responsabilidad de “profesionales”. Profesionales de la comunicación de los medios de masas, profesionales de las escuelas. Y los “profesionales” están bajo el mando del Mercado, pues la profesión no es más que trabajar para alguien que da un dinero, es una empresa y como tal depende del Mercado.
El descalabro educativo
“Ya sería mucho si en nuestro tiempo alguien se acordase de la palabra mierda” L. F. Celine
Todo el sistema de valores se descalabró entre los años 60 y 70, y la educación no iba a ser menos.
Y la locura se instauró, como método de ruptura con la naturalidad. Lo mismo pasó con el arte o con la economía, exactamente de la misma forma, producto de un plan perfectamente llevado a cabo para destruir la base natural y racional de la vida.