El Catafracto

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domingo, 24 de abril de 2011

Libros: "1984" de George Orwell

LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA



Algunas veces, existen escritores prolíficos en sus trabajos. Escritores que a modo de profetas interaccionan con la novela, creando obras que trascienden el tiempo. Y sus obras visionarias, más que productos casuales de sus brillantes mentes; son producto de una atenta observación del presente y un elaborado compendio de conocimientos y vivencias pasadas. La obra de George Orwell, “1984” es una de ellas.

George Orwell, cuyo verdadero nombre era Eric Blair, nació en la ciudad de Bengala, en la India, en 1903, y falleció en Londres, en 1950. De origen escocés, estudió en Inglaterra, pero regresó a la India, donde formó parte de la policía imperial. En 1928 volvió a Europa. Vivió en París, ciudad en la que llevó una dura existencia; luego se trasladó a Londres y allí trabajó como maestro de escuela y en una librería. Aquellos años serían descritos en su primer libro Mis años de miseria en París y Londres, en el que se marca la tendencia social que caracteriza toda la obra, de Orwell.

En 1934 publicó sus dos primeras novelas: Días birmanos y La hija del cura, esta última sobre la vida inglesa. Dos años después editó otras dos obras: la novela Mantén en alto la aspidistra y El camino del muelle Wigan, libro en que describe los efectos de la depresión y examina las perspectivas del socialismo en Inglaterra.



Orwell fue siempre socialista, pero extremadamente crítico. Participó en la guerra civil española, donde fue herido. Durante su convalecencia escribió Homenaje a Cataluña, obra en que ataca a los comunistas de inspiración soviética, por su política partidista y monopólica, a la que atribuye las causas de la derrota.

Con la novela Subir en busca del aire volvió al tema de la vida social inglesa. Es la última obra que publicó antes de la Segunda Guerra Mundial, en la que no pudo intervenir por su débil salud.

En 1943 ingresó a la redacción del diario Tribune y colaboró también en el Observer. De esta época datan la mayoría de sus ensayos.

En 1945 publicó Rebelión en la granja o "Granja Animal", según la traducción literal de su título en inglés: "Animal Farm". Es una animada sátira del régimen soviético, con la que alcanzó éxito internacional.


La novela de Orwell, 1984, publicada en 1949, es la visión trágica de un futuro controlado totalmente en todos sus aspectos. Un régimen totalitario, donde los hombres son reducidos a simples esclavos; pero dicha “esclavitud” esta tan bien implementada que bajo ciertas sutilezas, sus individuos son totalmente inconscientes; y peor aún, son sumisos y leales a ella. Solo unos pocos son concientes del control al cual se ven sometidos y deciden actuar por si mismos a pesar del gran peligro que eso conlleva. Teniendo en cuenta la fecha en que fue escrita, la novela es una ácida critica al sistema comunista que estaba en pleno auge en la época de la posguerra. Los temas principales donde el régimen basa su poder, se encuentra en la censura, el control de la información, la represión  y la vigilancia.

No voy hacer un resumen del libro para quién no lo haya leído, simplemente me gustaría alentar a quién no tuvo la oportunidad de hacerlo, que pueda leer está gran obra considerada como una de las mejores novelas del siglo XX.


Podes leer el libro en:

Para descargar libro:
https://rs319tg.rapidshare.com/#!download|319dt|109574410|1984.zip|450|R~3B54F62137ED3CD449A4E017C96D639A





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1984 en la pantalla grande


AVISO:  Contiene Spoiler

La novela causó sensación y en los años '50 se realizó una adaptación televisiva dirigida por Rudolph Cartier para la BBC, y poco después una cinematográfica dirigida por Michael Anderson. El cine nos debía una versión que al mismo tiempo fuera fiel a la novela y planteara una propuesta original cinematográficamente hablando.

Así que llegado el año de la novela, se realizó una película y su director fue el británico nacido en India Michael Radford, de 34 años. Radford logra una visión tenebrosa del mundo de 1984, y, a diferencia de las anteriores versiones, 1984 no es un mundo del futuro, sino una "actualidad paralela". Al margen de los gigantescos televisores, la película no muestra otros decorados que sugieran avance tecnológico sofisticado ni nada que se le parezca. Las calles sombrías, los vestuarios grises y sin relevancias de color, las expresiones de las personas en los lugares de trabajo, los muebles de madera desvencijados, las sucias pocilgas donde viven los obreros y empleados y los lúgubres centros de detención, todo se conjuga para dar una fuerte sensación de desánimo, la misma que surge al comprender el orden social impuesto por "El Gran Hermano".

En este futuro paralelo y pesadillesco, el todo es la nada y viceversa. "La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza," por lo tanto las personas manifiestan sonrisas en lugar de lágrimas y admiten su culpa en vez de exigir un juicio justo. El "Gran Hermano" es un hombre maduro de bigotes es emitido por enormes monitores de TV y que permanentemente "mira" a todo el mundo. Esta "mirada" tal vez pueda ser interpretada como de cuidado y los "mirados", no necesitan reflexionar, no necesitan dudar, no necesitan pensar, y ni siquiera están en necesidad de amar, ya que la especie se mantiene por inseminación artificial. Pero la mirada es también una vigilancia, y los vigilados no pueden realizar ninguna de las anteriores actividades, de lo contrario serán considerados "subversivos" y condenados a autohumillarse a través de las pantallas.

El clima imperante en tal sociedad es exactamente el que nos muestra Radford en su película, auxiliado por las actuaciones de Richard Burton y John Hurt. Ambos brindan retratos muy personales de O'Brien, miembro del partido gobernante que puede llegar a ser un subversivo y de Winston Smith, un empleado del gobierno que comienza a preguntarse si su trabajo de tergiversar noticias no estará alterando su propia visión de la realidad. Cuando Smith se codea por primera vez con O'Brien, surgen dudas y tímidamente comienza a reflexionar. Se enamora de Julia, una compañera de trabajo, con quien hace el amor (uno de los crímenes más aberrantes de esta sociedad). El desafío es grande, y Winston adquiere otra personalidad, adquiere individualidad. Pero rápidamente la realidad lo golpea, ya que rebeldía no es conformismo: rebeldía es rebeldía y el Gran Hermano (o sus representantes) castigan con toda su fuerza y potencia a Winston Smith, quien resiste hasta donde pueden llegar sus fuerzas. Su derrota final es el mejor mensaje, implica que el totalitarismo, una vez instalado, no puede ser vencido ni erradicado por un hombre solo. Implica que nunca las personas podrán desarrollarse como tal en tanto sus destinos estén siendo controladas por terceros. No importa el signo político, ya que 1984 puede tranquilamente aplicarse en contra del comunismo (que se propagaba alarmantemente luego de la derrota del nazismo), pero también es un golpe duro al capitalismo, ya que en ambos casos, sea el control ejercido por el estado o por la empresa, el resultado es similar.

1984 de Michael Radford es también un buen complemento de la lectura de ese libro tan criticado y polémico. Sin desechar el aspecto visual y la narración propia del cine, Radford también brinda una honda zambullida en el mundo de la novela, evadiéndose del camino de ciencia-ficción que siguió el filme de 1954. 1984 es casi una película filosófica en tal sentido, y la conclusión la elabora el espectador en su intelecto. Pero también es una película asfixiante, que plantea climas dramáticos y emotivos, como la secuencia de la tortura de Winston Smith, comparable en grandeza a "La Tortura de la Esperanza" de Villiers de L'Isle-Adam o "El Pozo y el Péndulo" de Edgar Allan Poe.

Hoy en día, 20 años después de esta película, el término "gran hermano" ha sido acuñado por una juventud ignorante de la siniestra significancia del término a través de un programa televisivo cuyas versiones se ven en varios países del mundo y tienen toda una significancia sociológica y tal vez, evolutiva, en torno a la historia de los medios. En este caso, el mensaje sería "lo trivial es importante y lo importante es trivial".


Añado que vi la pelicula y es excelente en todo sentido. Como siempre en estos casos, en que una pelicula esta basada en una novela; considero necesario leer primero dicha novela, ya que la version cinematografica deja algunos vacios y puede llegar a tildarse incluso de lenta y algo inconexa.



1984 George Orwell Movie Trailer (1984)





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Cuando 2 más 2 es igual a 5

Al igual que en la novela; en la actualidad, ciertas cosas de la vida las percibimos de acuerdo a lo que nos quieren hacer que creamos. Estamos todo el tiempo siendo manipulados de todas las formas posibles, y la percepción de la realidad a veces es tan difusa que incluso lo más evidente deja de serlo. Los matices son variados; exquisitamente sensatos a fuerza de un sectarismo netamente tendencioso a la hora de marcar los caminos. Y son esos caminos sinuosos que la maestría de la sutileza ha enderezado a razón de “veracidad mediatizada”. Los cuestionamientos han dejado de ser, y en si misma la paradoja Shakesperiana se pierde en la vacuidad. Los sentidos de percepción están anquilosados, neutros de nuevas captaciones; dogmatizados a perseguir la primera sensación que se percibe y a tomarla como tal, sin analizar que los sentidos también tienen la facultad de percibir nuevas y renovadas sensaciones verdaderas.



A continuación, he extraído algunos párrafos de la novela que manifiestan un notable paralelismo con la vida real. Si bien la novela es una fuerte crítica a lo que fue y podía ser en el futuro el comunismo soviético como régimen totalitario; debemos notar con gran énfasis que bajo las denominadas “democracias”, leales a sus consignas de “libertad, igualdad y fraternidad” son una completa falacia. Verán mediante estos párrafos, que tanto los regimenes totalitarios como el comunismo o las democracias progresistas tienen amplios puntos en común. Al fin y al cabo, debo decirles que ambas doctrinas son distintas caras de una misma moneda (pero la explicación lo dejare para otra publicación). Solo resta decirles que como apreciaran; la “Democracia” es simplemente esclavitud encubierta, mediante métodos más sutiles y menos ortodoxos.





Los métodos de control del “Gran hermano”



La manipulación del pasado como medio de control del pensamiento

Si el Partido podía alargar la mano hacia el pasado y decir que este o aquel acontecimiento nunca había ocurrido, esto resultaba mucho más horrible que la tortura y la muerte.




La manipulación total de los medios

En cuanto se reunían y ordenaban todas las correcciones que había sido necesario introducir en un número determinado del Times, ese número volvía a ser impreso, el ejemplar primitivo se destruía y el ejemplar corregido ocupaba su puesto en el archivo. Este proceso de continua alteración no se aplicaba sólo a los periódicos, sino a los libros, revistas, folletos, carteles, programas, películas, bandas sonoras, historietas para niños, fotografías, es decir, a toda clase de documentación o literatura que pudiera tener algún significado político o ideológico. Diariamente y casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día. De este modo, todas las predicciones hechas por el Partido resultaban acertadas según prueba documental. Toda la historia se convertía así en un palimpsesto, raspado y vuelto a escribir con toda la frecuencia necesaria. En ningún caso habría sido posible demostrar la existencia de una falsificación.




La pauperización del individuo mediante el arte y la literatura basura

El Departamento de Registro, después de todo, no era más que una simple rama del Ministerio de la Verdad, cuya principal tarea no era reconstruir el pasado, sino proporcionarles a los ciudadanos de Oceanía periódicos, películas, libros de texto, programas de telepantalla, comedias, novelas, con toda clase de información, instrucción o entretenimiento. Fabricaban desde una estatua a un slogan, de un poema lírico a un tratado de biología y desde la cartilla de los párvulos hasta el diccionario de neolengua..Y el Ministerio no sólo tenía que atender a las múltiples necesidades del Partido, sino repetir toda la operación en un nivel más bajo a beneficio del proletariado. Había toda una cadena de secciones separadas que se ocupaban de la literatura, la música, el teatro y, en general, de todos los entretenimientos para los proletarios. Allí se producían periódicos que no contenían más que informaciones deportivas, sucesos y astrología, noveluchas sensacionalistas, películas que rezumaban sexo y canciones sentimentales compuestas por medios exclusivamente mecánicos en una especie de calidoscopio



El uso de la mentira y la actuación como recurso en beneficio político

Y, después, algún cerebro privilegiado del Partido Interior elegiría esta o aquella versión, la redactaría definitivamente a su manera y pondría en movimiento el complejo proceso de confrontaciones necesarias. Luego, la mentira elegida pasaría a los registros permanentes y se convertiría en la verdad.



La deformación de los clásicos y el empobrecimiento de toda la cultura clásica, enemiga del sistema.

Hacia el 2050, quizá antes, habrá desaparecido todo conocimiento efectivo del viejo idioma. Toda la literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron... sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran. Incluso la literatura del Partido cambiará; hasta los slogans serán otros. ¿Cómo vas a tener un slogan como el de «la libertad es la esclavitud» cuando el concepto de libertad no exista? Todo el clima del pensamiento será distinto. En realidad, no habrá pensamiento en el sentido en que ahora lo entendemos. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra ortodoxia es la inconsciencia.



El conflicto mayor de las masas:  su propia pasividad e inconsciencia.

Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema.



El intrincado mundo de la política que nos hacen creer. La apatía política por causa de la ignorancia y la sumisión por la que somos manipulados.

En cierto modo la visión del mundo inventada por el Partido se imponía con excelente éxito a la gente incapaz de comprenderla. Hacía aceptar las violaciones más flagrantes de la realidad porque nadie comprendía del todo la enormidad de lo que se les exigía ni se interesaba lo suficiente por los acontecimientos públicos para darse cuenta de lo que ocurría. Por falta de comprensión, todos eran políticamente sanos y fieles. Sencillamente, se lo tragaban todo…



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Les dejo como yapa un video muy elocuente sobre la tematica que estamos tratando y que casualmente el tema se llama 2+2=5 de la banda britanica Radiohead. Impresionante letra y un video excelente; para meditar y reflexionar.



 Radiohead   2+2=5





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